Novena a San Judas Tadeo

Composición original escrita para la app Novena; no es una versión de la oración tradicional a San Judas.

Se reza a
San Judas Tadeo
Intenciones
Causas imposibles, Situaciones desesperadas, Empleo y trabajo
Fiesta
28 de octubre

Reza una vez al día durante nueve días: la oración inicial, luego la reflexión del día y después la oración final. Mantén una sola intención durante los nueve días.

Fuente

Composición original en español, escrita para esta aplicación a partir de hechos verificables sobre la vida de San Judas Tadeo: la lista apostólica del Evangelio de Lucas (6,16), la Epístola de Judas del Nuevo Testamento, los relatos antiguos recogidos por Eusebio de Cesarea, y la historia documentada del impulso que los Padres Claretianos han dado a su devoción a nivel mundial, incluida la fundación en 1929 del Santuario Nacional de San Judas en Chicago y, en el ámbito hispanohablante, la llegada en 1933 de una imagen del santo a la Ciudad de México y su llegada definitiva, en 1955, al Templo de San Hipólito. Ningún texto devocional preexistente en español -- ni oraciones históricas ni traducciones de otra lengua -- ha sido usado como base ni parafraseado para componer esta novena. Las oraciones de cierre recurren únicamente al Padre Nuestro y el Gloria, fórmulas universales de dominio público en cualquier idioma, junto con una breve invocación distinta compuesta para cada uno de los nueve días.

Oración inicial

Rézala al comienzo de cada día.

San Judas Tadeo, apóstol fiel y mártir, hermano de Santiago el Menor y testigo cercano de la vida de Jesús: hoy me acerco a ti cargando algo que no sé bien cómo resolver. Tú conociste al Maestro de cerca y, aun así, tuviste que aprender a confiar paso a paso, igual que me toca a mí ahora. Ponme, por favor, delante de Dios, y no dejes que la desesperanza me gane la partida mientras espero una respuesta. Amén.

Día 1 de 9

Un apóstol compartido

Oración inicial

San Judas Tadeo, apóstol fiel y mártir, hermano de Santiago el Menor y testigo cercano de la vida de Jesús: hoy me acerco a ti cargando algo que no sé bien cómo resolver. Tú conociste al Maestro de cerca y, aun así, tuviste que aprender a confiar paso a paso, igual que me toca a mí ahora. Ponme, por favor, delante de Dios, y no dejes que la desesperanza me gane la partida mientras espero una respuesta. Amén.

El 28 de octubre la Iglesia recuerda, en un mismo día, a dos apóstoles que la Escritura apenas menciona por separado: Simón y Judas Tadeo. No es casualidad que compartan fecha; comparten también lo poco que sabemos de ellos, dos nombres casi anónimos dentro del grupo de los Doce. Comienza esta novena aceptando que no hace falta destacar ni sobresalir para que Dios cuente contigo: a veces basta con estar presente, día tras día, aunque nadie anote tu nombre por separado.

Oración final

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. San Judas Tadeo, apóstol fiel entre los Doce, ruega por nosotros.

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Día 2 de 9

Pariente y discípulo

Oración inicial

San Judas Tadeo, apóstol fiel y mártir, hermano de Santiago el Menor y testigo cercano de la vida de Jesús: hoy me acerco a ti cargando algo que no sé bien cómo resolver. Tú conociste al Maestro de cerca y, aun así, tuviste que aprender a confiar paso a paso, igual que me toca a mí ahora. Ponme, por favor, delante de Dios, y no dejes que la desesperanza me gane la partida mientras espero una respuesta. Amén.

Los relatos más antiguos sitúan a Judas Tadeo dentro de la propia familia de Jesús: hijo de Cleofás y de María, hermano de Santiago el Menor. Pero ser pariente de sangre no lo eximió de tener que decidir, como a cualquier otro, si seguía al Maestro o no. El parentesco le abrió la puerta; la fe fue lo que lo hizo entrar. Piensa hoy en algo que te ha sido dado sin mérito propio -- una fe heredada, una oportunidad recibida -- y pide la gracia de hacerla verdaderamente tuya, con una decisión propia.

Oración final

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. San Judas Tadeo, pariente cercano del Señor, ruega por nosotros.

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Día 3 de 9

Una carta corta y firme

Oración inicial

San Judas Tadeo, apóstol fiel y mártir, hermano de Santiago el Menor y testigo cercano de la vida de Jesús: hoy me acerco a ti cargando algo que no sé bien cómo resolver. Tú conociste al Maestro de cerca y, aun así, tuviste que aprender a confiar paso a paso, igual que me toca a mí ahora. Ponme, por favor, delante de Dios, y no dejes que la desesperanza me gane la partida mientras espero una respuesta. Amén.

El Nuevo Testamento conserva una carta brevísima que la tradición atribuye a Judas Tadeo -- apenas unos versículos --, escrita para advertir a los primeros cristianos contra quienes torcían la fe que habían recibido. No es un tratado extenso ni un argumento sofisticado, sino una advertencia directa, del tipo que solo escribe alguien que ha visto de cerca cuánto cuesta mantenerse firme. Pide hoy esa misma firmeza sencilla: no una fe espectacular, sino una que aguante un día más, pese a las dudas que no han desaparecido del todo.

Oración final

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. San Judas Tadeo, defensor de la fe recibida, ruega por nosotros.

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Día 4 de 9

Caminos hacia tierras lejanas

Oración inicial

San Judas Tadeo, apóstol fiel y mártir, hermano de Santiago el Menor y testigo cercano de la vida de Jesús: hoy me acerco a ti cargando algo que no sé bien cómo resolver. Tú conociste al Maestro de cerca y, aun así, tuviste que aprender a confiar paso a paso, igual que me toca a mí ahora. Ponme, por favor, delante de Dios, y no dejes que la desesperanza me gane la partida mientras espero una respuesta. Amén.

La tradición atribuye a Judas Tadeo largos viajes misioneros por Mesopotamia, Siria, Persia, Libia y Armenia: territorios enormes, recorridos casi con seguridad a pie, para anunciar un mensaje que muy pocos estaban dispuestos a recibir. No hay registro de comodidades ni de garantías de éxito, solo de la insistencia en ir. Nombra hoy un camino que sientes que debes emprender aunque no veas todavía el final -- una conversación pendiente, un cambio necesario -- y pide la misma disposición a moverte sin tener el mapa completo.

Oración final

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. San Judas Tadeo, peregrino incansable del Evangelio, ruega por nosotros.

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Día 5 de 9

El rey que nadie más podía curar

Oración inicial

San Judas Tadeo, apóstol fiel y mártir, hermano de Santiago el Menor y testigo cercano de la vida de Jesús: hoy me acerco a ti cargando algo que no sé bien cómo resolver. Tú conociste al Maestro de cerca y, aun así, tuviste que aprender a confiar paso a paso, igual que me toca a mí ahora. Ponme, por favor, delante de Dios, y no dejes que la desesperanza me gane la partida mientras espero una respuesta. Amén.

Un relato antiguo, recogido por el historiador Eusebio de Cesarea, cuenta cómo Tadeo, uno de los setenta discípulos, llevó el mensaje de Cristo al rey Abgar de Edesa, enfermo y sin cura conocida, y cómo el rey sanó. La tradición posterior identificó a ese Tadeo con el apóstol Judas, y el recuerdo quedó unido a él: el de alguien enviado justamente a quien ya nadie más sabía cómo socorrer. Si hoy cargas una enfermedad -- propia o de alguien querido -- que ha agotado ya los recursos conocidos, nómbrala hoy ante Dios sin rodeos.

Oración final

Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén. San Judas Tadeo, socorro de los enfermos, ruega por nosotros.

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Día 6 de 9

Un nombre que asustaba

Oración inicial

San Judas Tadeo, apóstol fiel y mártir, hermano de Santiago el Menor y testigo cercano de la vida de Jesús: hoy me acerco a ti cargando algo que no sé bien cómo resolver. Tú conociste al Maestro de cerca y, aun así, tuviste que aprender a confiar paso a paso, igual que me toca a mí ahora. Ponme, por favor, delante de Dios, y no dejes que la desesperanza me gane la partida mientras espero una respuesta. Amén.

Durante siglos, muchos cristianos evitaban pronunciar el nombre de este apóstol por su parecido con el de Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús. Esa confusión, tan injusta como persistente, mantuvo a Judas Tadeo casi sin devoción propia mientras otros apóstoles recibían templos y oraciones dedicadas a ellos. Él sabe, mejor que casi cualquier otro santo, lo que es cargar con una fama que no corresponde a lo que realmente eres. Pide hoy que se te haga justicia en algo donde te has sentido, tú también, malentendido sin merecerlo.

Oración final

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. San Judas Tadeo, tú que conociste el malentendido injusto, ruega por nosotros.

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Día 7 de 9

La devoción que tardó en llegar

Oración inicial

San Judas Tadeo, apóstol fiel y mártir, hermano de Santiago el Menor y testigo cercano de la vida de Jesús: hoy me acerco a ti cargando algo que no sé bien cómo resolver. Tú conociste al Maestro de cerca y, aun así, tuviste que aprender a confiar paso a paso, igual que me toca a mí ahora. Ponme, por favor, delante de Dios, y no dejes que la desesperanza me gane la partida mientras espero una respuesta. Amén.

Por esa misma confusión de nombres, el culto a Judas Tadeo quedó postergado durante buena parte de la historia de la Iglesia: apenas hubo cofradías, templos ni oraciones populares dedicadas a él durante siglos. Fue, en un sentido muy real, el apóstol olvidado. Y sin embargo esa historia de olvido es, para millones de personas hoy, la razón concreta por la que acuden a él: si Dios no lo abandonó en tantos siglos de silencio, tampoco abandona a quien hoy se siente invisible. Nombra ante él lo que sientes que nadie más está viendo.

Oración final

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. San Judas Tadeo, tú que también fuiste olvidado, ruega por nosotros.

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Día 8 de 9

Fiel hasta el martirio

Oración inicial

San Judas Tadeo, apóstol fiel y mártir, hermano de Santiago el Menor y testigo cercano de la vida de Jesús: hoy me acerco a ti cargando algo que no sé bien cómo resolver. Tú conociste al Maestro de cerca y, aun así, tuviste que aprender a confiar paso a paso, igual que me toca a mí ahora. Ponme, por favor, delante de Dios, y no dejes que la desesperanza me gane la partida mientras espero una respuesta. Amén.

La tradición sitúa la muerte martirial de Judas Tadeo en Persia, junto al apóstol Simón, con quien comparte hoy fecha de veneración. No hay indicio de que buscara escapar cuando pudo haberlo hecho, ni de que suavizara su predicación para salvar la vida. Entregó lo último que tenía por lo mismo que había anunciado durante años. Pide hoy la gracia de la constancia -- no el coraje de un solo instante, sino la fidelidad que se sostiene hasta el final de una espera larga, de una enfermedad, de una prueba que no termina de pasar.

Oración final

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. San Judas Tadeo, mártir fiel hasta el fin, ruega por nosotros.

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Día 9 de 9

El santo de lo imposible, hoy

Oración inicial

San Judas Tadeo, apóstol fiel y mártir, hermano de Santiago el Menor y testigo cercano de la vida de Jesús: hoy me acerco a ti cargando algo que no sé bien cómo resolver. Tú conociste al Maestro de cerca y, aun así, tuviste que aprender a confiar paso a paso, igual que me toca a mí ahora. Ponme, por favor, delante de Dios, y no dejes que la desesperanza me gane la partida mientras espero una respuesta. Amén.

Los misioneros claretianos han sido, desde el siglo XX, uno de los grandes impulsores de esta devoción en el mundo: fundaron en 1929 el Santuario Nacional de San Judas en Chicago, y en 1933 llevaron también una imagen del santo a la Ciudad de México, venerada desde 1955 en el Templo de San Hipólito, uno de los focos de devoción a San Judas Tadeo más concurridos del mundo de habla hispana. La fama de Judas Tadeo como intercesor de las causas imposibles se extendió con una fuerza que ningún promotor humano podría haber calculado por sí solo. Hoy esa devoción llega a hogares de toda lengua y todo continente, y sigue creciendo. Al cerrar esta novena, entrégale lo que consideras imposible en tu propia vida -- no porque el milagro esté garantizado, sino porque a él, precisamente a él, se le confían las causas que ya nadie más quiere tomar.

Oración final

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. San Judas Tadeo, patrono de las causas imposibles, ruega por nosotros. Amén.

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Rézala con recordatorios en la app

La app guarda el punto en el que vas en esta novena y, si quieres, te lo recuerda una vez al día a la hora que elijas. Esta novena es gratuita en la app, sin cuenta.

Disponible en Google Play
Acerca de San Judas Tadeo

Cada 28 de octubre la Iglesia celebra juntos a dos apóstoles poco conocidos: Simón y Judas Tadeo. De este segundo -- a quien el evangelista Lucas llama, en la fórmula griega original, 'Judas de Santiago' (Lucas 6,16), sin que el texto mismo aclare si se trata de una relación de filiación o de fraternidad -- la tradición antigua conserva pocos datos, pero todos apuntan en la misma dirección: un hombre cercano a Jesús, pariente suyo según los relatos más antiguos, hijo de Cleofás y de María, y hermano de Santiago el Menor, que llevó el Evangelio muy lejos de Galilea. Escritores eclesiásticos tan tempranos como Eusebio de Cesarea ubican su predicación en Mesopotamia, Persia, Siria, Libia y Armenia. La tradición posterior le atribuyó también la curación de un rey enfermo, Abgar de Edesa, que Eusebio cuenta de Tadeo, uno de los setenta discípulos. Bajo su nombre ha llegado hasta hoy una carta brevísima del Nuevo Testamento, la Epístola de Judas, que exhorta a no dejarse arrastrar por enseñanzas falsas. Terminó sus días como mártir; la mayoría de las fuentes sitúa el hecho en Persia. Durante siglos, sin embargo, casi nadie se atrevía a invocarlo por su propio nombre: sonaba demasiado parecido al del apóstol traidor, Judas Iscariote, y esa confusión postergó su culto frente al de otros apóstoles. De esa marginación centenaria nace, según sostiene la propia tradición devocional, su fama actual: el santo al que se acude cuando ya no queda nadie más a quien recurrir. Los misioneros claretianos han sido, en tiempos modernos, uno de los grandes impulsores de su culto a nivel mundial, con hitos como la fundación en 1929 del Santuario Nacional de San Judas en Chicago. En el mundo de habla hispana, uno de los focos más conocidos de esta devoción es el Templo de San Hipólito y San Casiano, en la Ciudad de México: una imagen del santo, traída por sacerdotes claretianos desde Barcelona, llegó a la capital mexicana en 1933 y, tras pasar primero por el Templo de Jesús María y luego por la parroquia del Corazón de María en la colonia Del Valle, llegó definitivamente a ese templo en 1955, donde se convirtió en una de las devociones más multitudinarias del país, con miles de fieles en peregrinación cada 28 de octubre.

Los datos biográficos de esta entrada se apoyan en la lista apostólica de Lucas 6,16, en la Epístola de Judas del Nuevo Testamento, en los relatos antiguos transmitidos por Eusebio de Cesarea y la Leyenda Dorada, en el registro histórico documentado de la fundación del Santuario Nacional de San Judas por los Padres Claretianos en Chicago, en 1929, y en la reseña histórica publicada por los propios Misioneros Claretianos de México sobre la devoción a San Judas Tadeo en el Templo de San Hipólito ("Devoción a San Judas Tadeo en San Hipólito", claretianos.mx/subsidios/20250814-san-judas, consultada en septiembre de 2026), que documenta la llegada de la imagen a la Ciudad de México en 1933, su paso posterior por el Templo de Jesús María y por la parroquia del Corazón de María en la colonia Del Valle, y su llegada definitiva al Templo de San Hipólito en 1955. Donde la tradición antigua deja lugar a la duda -- el itinerario misionero exacto, el lugar preciso del martirio -- se presenta aquí como tradición y no como hecho probado. Composición original en español, sin traducción ni paráfrasis de ningún texto preexistente en otro idioma.

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